El niño que prefirió Pepsi
En el universo de la publicidad, hay campañas que se quedan grabadas para siempre en la memoria colectiva. Una de las más ingeniosas y recordadas es la protagonizada por Coca-Cola y Pepsi, en la que un niño usa dos latas de Coca-Cola para alcanzar una de Pepsi.


La escena es sencilla pero poderosa: un niño frente a una máquina expendedora compra dos latas de Coca-Cola, no para beberlas, sino para usarlas como escalón y así alcanzar el botón de Pepsi. La genialidad del anuncio se encuentra en su simplicidad visual y en el mensaje implícito: incluso los consumidores de Coca-Cola harían un esfuerzo extra por una Pepsi.
Esta campaña, creada como respuesta a la intensa competencia entre ambas marcas, transmite de forma humorística la lealtad hacia Pepsi sin necesidad de agredir directamente a su competidor. El impacto fue tal que se convirtió en un ejemplo de «advertising storytelling» que trasciende el producto para conectar emocionalmente con la audiencia.
¿Qué podemos aprender de esta campaña?
- El poder del storytelling visual: Sin necesidad de una sola palabra, el mensaje es claro, universal y fácil de recordar. Las campañas más efectivas a menudo apelan al ingenio más que al ruido.
- Humor inteligente: El uso del humor bien ejecutado puede ser una herramienta poderosa para generar simpatía y viralidad.
- Posicionamiento emocional: La campaña no solo vende un refresco, sino una experiencia, una preferencia emocional. Refuerza la identidad de marca de Pepsi como algo “por lo que vale la pena el esfuerzo”.
- Rivalidad creativa: La competencia entre marcas no tiene que ser agresiva. Puede ser una oportunidad para crear contenido memorable que beneficie a ambas partes al mantener viva la conversación.
Este tipo de campañas nos recuerdan que, en marketing, no siempre gana quien grita más fuerte, sino quien comunica de forma más creativa y con mayor conexión emocional.

